Nuestra Historia Recuerdos y Momentos

Muy bien, insigne Senén, ¡te has ganado el tercer entorchado!

Así puede leerse en la prensa salmantina (El Adelanto) hayá por 1920, pues este popular hostelero y chirigotero entusiasmó con el selecto ágape ofrecido a sus clientes.
Desde aquella época han pasado sucesivas generaciones, desde su hijo Clemente, sus nietos Santiago y Asunción, su biznieto Fernando y actualmente son sus tataranietos quienes están al frente del negocio, y es que muchas cosas han cambiado en esta casa, pero la esencia de aquel popular coplero todavía perdura, la de intentar que en la Casa de Senén te encuentres como en tu casa, con suculentos manjares, un entorno mágico y esmerada amabilidad.

Restaturante Casa Senen-3
Los inicios

Como pinceladas históricas, decir que Senén fue guarda del Castañar, con la responsabilidad de cuidar El Castañar, el vivero de castaños existente en aquella época y la Plaza de Toros. Al guarda se le otorgaba una casa emplazada en la Plaza de Toros, y fue en tal morada donde Senén empezó a hacer sus primeros pinitos como hostelero, con la venta de vino a los vecinos de El Castañar hayá por el año 1913. Visto el éxito que acaparó, construyó una casa de campo en 1917, continuando con su actividad a mayor escala.

En la actualidad La Alegría del Castañar

La actividad continúa en esa casa hasta que en los años 70, Santiago y Asunción construyen el edificio actual. Posteriormente, ya en este siglo, Fernando, su esposa Olga, y sus hijos, continúan evolucionándolo hasta nuestros días, con la ampliación del edificio, habilitando el comedor exterior, dándole un aire totalmente nuevo a la terraza conforme a los tiempos que corren y reformando todo el interior del restaurante.

Son muchos los clientes que nos cuentan que empezaron a venir a nuestra casa cuando su abuelo les traía, y ahora nos visitan las mismas personas, pero con sus nietos. Esa fidelización con nuestros clientes, perseguida día a día durante tanto tiempo, y por todas las generaciones que han trabajado en esta casa, nos hace sentirnos orgullosos